Gotas de Refinamiento y Sofisticación

En estos tiempos en que las hordas de la vulgaridad invaden nuestros campos y ciudades, "Gotas de refinamiento y sofisticación" pretende ser un sencillo paseo junto al Marqués de Tornos Cantín por los senderos del buen gusto.

domingo, marzo 26, 2006

COCO CHANEL

La historia de la vestimenta femenina sería muy distinta a la que conocemos si Coco Chanel no hubiese existido, sus diseños ayudaron a revolucionar la moda femenina. Diseños simples y cómodos, propios del guardarropa masculino, se impusieron a los recargados trajes de la Belle Epoque. La elegancia en la ropa es la libertad al moverse, fue una de sus grandes máximas.
Gabrielle Bonheur nació el 19 de agosto de 1883 en un hospicio de Saumur, Francia, como hija natural de una pareja compuesta por una madre tuberculosa y un padre vendedor ambulante.
Quedó huérfana de madre a muy temprana edad y abandonada por suprogenitor.
Algunos autores afirman que fue criada por las monjitas del hospicio de Obazine, mientras que otros señalan que fueron dos tías que vivían en la desolada provincia de Auvergne quienes se ocuparon de ella.

Primero se ganó la vida como vendedora de una tienda de ropa y luego fue cantante en cafés. De esa época y gracias a una canción que interpretaba en el escenario le llegó el sobrenombre de Coco. Su carrera como modista comenzó en 1909 en un apartamento del Boulevard de Malesherbes, en París cuando se inició en el diseño de sombreros. Un año después abrió su primera tienda en Paris con el nombre Modas Chanel. Más tarde pasó a llamarse Gabrielle Chanel y hoy en día constituye la famosa y más visitada boutique Chanel del mundo. Casi a la par inauguró una tienda en Deauville. Como emblema de su firma utiliza la flor de una orquidea blanca.

Para 1914 había estallado la Primera Guerra Mundial y buena parte de las mujeres de alta sociedad se refugiaron en Deauville, donde Coco las esperaba para vestirlas y a través de ellas imponer en la moda femenina un estilo libre y natural.

Les vendió sombreros, chaquetas de lana, blusas marineras, faldas rectas y suéteres, con lo que según dicen llegó a tener al final del primer verano 12 mil francos oro.

Logró codearse con la alta sociedad, como el Duque de Westminster, a quien le rechazó su oferta de matrimonio; Etienne Balsan, quien se dice la llevó a Paris y enseñó a comportarse como una dama; y Arthur 'Boy' Capel, un famoso jugador de polo con quien sostuvo un largo romance que, aunque no tuvo un final feliz, le dio el dinero para montar su primera tienda.

Para 1916 en Biarritz, abrió su primer salón de alta costura, el cual traslasdo en 1920, a Rue Cambon de Paris.

Su primer desfile de modas lo hizo ella cuando visitó el hipódromo vestida en un elegante traje de sastre y un discreto sombrero, mientras las demás mujeres lucían corsés, rellenos y plumas.
Inmediatamente todo París empezó a hablar de sus sencillos sombreros y de su estilo cómodo.

Su inspiración nacía de su propia necesidad por contar con ropa que se adaptara a su cuerpo delgado y de pocas curvas. Siempre expresó que diseñaba para ella y a su gusto, y que sencillamente le complacía que otras mujeres desearan usar sus creaciones.
Se dice que creó las prendas basándose en el humilde vestido negro que uso durante sus años en el hospicio, los suéteres que empleaban los marineros y los pantalones propios de los mesoneros, entre otros. Los primeros cosméticos con el símbolo aparecen en 1930.

Cerró su negocio en 1938 cuando los alemanes ocuparon Paris y lo reabrió en 1954. La reaparición de Coco Chanel en el mundo de la moda en un inicio no causó mayor revuelo, pero en poco tiempo sus sencillas creaciones se apoderaron del gusto de las mujeres de mitad del siglo XX. Incluye gabardinas, chaquetas rectas y holgadas, suéteres cuello de tortuga, zapatos en dos tonos, la joyería de fantasía, cadenas de oro y perlas como accesorios, el estilo straplees y en Febrero de 1955 crea el mítico bolso 2.55.

Entre los 50 y 60 se hizo popular entre las estrellas de Hollywood, duplicando las ventas de su perfume Chanel Nº5 al confesar Marilyn Monroe que lo único que usaba para dormir eran una gotas de dicha fragancia.

Coco Chanel falleció sola el 10 de abril de 1971 en el Hotel Ritz de París. Sin embargo, esto no significó la desaparición del imperio Chanel, que aún hoy sigue manteniendo vivos sus elegantes diseños, femeninos y sencillos; y la Casa de la Orquidea Blanca es distintivo de calidad, glamour y refinamiento.


domingo, febrero 12, 2006

EL DIAMANTE CULLINAN

EL DIAMANTE CULLINAN

El 25 de Enero de 1905, Welles, gerente de área de la mina Premier en Transvaal (Sudáfrica), en una inspección rutinaria vio un brillo en el suelo en uno de los lados de la pared de la mina. Con su cortaplumas extrajo un diamante que pesaba poco más de medio Kilo (3106 Quilates). Colocó la piedra en la caja fuerte e informó inmediatamente del hallazgo a Sir Thomas Cullinan, presidente de la compañía minera.

El enorme diamante bruto, el más grande nunca hallado, fue transportado con el resto de la producción semanal para la estación de Johannesburgo. Pero sorprendentemente el importante descubrimiento se convirtió en un problema para la Compañía de Mineraçao Premier, porque aunque la piedra de convirtió en la maravilla del mercado de diamantes de Londres, nadie quiso comprarla.

Por sugerencia del Primer Ministro, el General Louis Botha, el Gobierno de Transvaal la compró por 150000 Libras Esterlinas, regalandola al Rey Eduardo VII el 9 de Noviembre de 1907, con motivo de su sexuagésimo-sexto cumpleaños.

Eduardo VII confió el tallado de la piedra a Joseph Asscher, famoso tallador holandes. Asscher informó a la prensa que la piedra había sido enviada a Amsterdam con unas importantes medidas de seguridad, aunque lo cierto es que la llevó en su bolsillo mientras cruzaba el Canal de la Mancha en un vapor.

En Amsterdam la firma Asschers estudió la enorme piedra durante seis meses antes a decidirse a como tallarla para aprovechar el número más grande de piedras posibles. En el primer corte se convirtió en dos, siendo una de aproximadamente de 2000 quilates y la otra de 1000. Posteriormente fue cortada en 9 grandes piedras, 96 brillantes pequeños y aproximadamente 10 quilates de pedazos. El aprovechamiento fue de un 34,25 por ciento, siendo el peso total en piedras talladas de 1063,80 quilates.

El mayor de los diamantes salidos del Cullinan son La Gran Estrella de Africa, o Cullinan I, con forma de pera y de 530,20 quilates y la Segunda Estrella de Africa o Cullinan II de 317 quilates.

lunes, diciembre 19, 2005

BEAU BRUMMEL


Nadie mejor que George Bryan Brummel representa la quintaesencia de la elegancia masculina. Máximo exponente del dandismo, marca las tendencias del vestir y las maneras del cosmopolita Londres en que le toca vivir. Paradojicamente su ascenso a la gloria se desarrolla a la misma velocidad que su descenso a los infiernos.
Brummel nació en 1778 en el seno de una familia de clase alta; aunque no aristocrática. Su padre era secretario privado de Lord North, primer ministro durante el reinado de Jorge III. Siempre rehuyó hablar de su arbol genealógico creando un cierto misterio sobre sus orígenes, así como evitó cuidadosamente recordar que su apellido paterno era Bryan y su abuelo un humilde confitero en Bury Street.
En Eton siendo niño, 1790, era reconocido por sus vestimentas y maneras refinadas. Allí consigue su primera corte de admiradores gracias a su educación , sus maneras exquisitas y su refinada e inteligente oratoria.
En 1794 Brummel entra a formar parte del 10º Regimiento de Husares del Príncipe de Gales, en ese momento toma contacto con la alta sociedad. El futuro Jorge IV de Inglaterra lo toma bajo su protección y lo convierte en su compañero favorito, en él encuentra entretenimiento y originalidad. El sueño del príncipe de Gales era ser reconocido como el más distinguido caballero de Europa , si repasamos el oleó que le pintó Thomas Lawrence en 1816 destacaremos la riqueza del traje, la armonía del color y la estudiada pose un tanto forzada.
La promoción de Brummel fue rápida alcanzando el grado de capitán en 1796. Dos años después abandonó el ejército cuando su regimiento fue destinado a Manchester; rehusó la orden al manifestar al príncipe que Manchester era ciudad industrial sin ningún atractivo.
A partir de ese momento comienza lo que se denomina la vida de soltero. Alquiló una casa en Chesterfield Street, en May Fair. Aunque no posee una gran fortuna, vive de la herencia de su padre, da pequeñas pero exquisitas cenas, invitando a hombres de rango e incluso sienta al príncipe en su mesa. Su estilo y sus excentricidades son el centro de las conversaciones de las clases altas de Londres. Todo Londres le conoce por Beau Brummel, algo así como el bello Brummel. Populariza el culto a si mismo asi como el placer de sorprender y la satisfacción de no ser sorprendido jamas. Se convierte en un oráculo de la moda y sus frases son repetidas como muestra de buen gusto. "La elegancia no es un atuendo, es una filosofía", "Si alguien se vuelve para mirar tu traje, es que no vas bien vestido", son mandamientos que siguen al pie de la letra las clases aristocráticas. Los sastres más importantes de Londres se lo disputaban como cliente, Schweitzer y Davison de Cork Street y Weston y Meyer de Conduit Street cuentan con el aval de ser sus favoritos.
Brummel tardaba más de dos horas en vestirse, todo un espectaculo al que asistían un selecto grupo de amigos. El momento de ponerse la corbata era esperado con ansiedad, dos mozos le ayudaban en ese quehacer. Recuerdese que las corbatas de entonces consistían en largas tiras de tela que daban varias vueltas alrededor del cuello. Necesitaba repetir la operación hasta veinte veces para acertar el nudo. Cada vez que fallaba, la corbata era tirada al suelo y reemplazada por otra.
Su vida fue un incesante filtreo con las mujeres. "Para tener éxito con las mujeres debe tratarse a las sirvientas como duquesas y a las duquesas como sirvientas", pero quizás fue ese sentimiento de promiscuidad que no se casó. Además Brummel era un jugador empedernido y como era de suponer se arruinó, pero no dio muestras de su adversa fortuna hasta muy tarde. Quizá su conducta repleta de excesos e impertinencias llenas de afectación e insolencia, al resguardo de su amistad con el príncipe de Gales ayudó a su caída en desgracia. Un día Brummel se dirigió al príncipe con un: Gales, llama a un criado. Ofendido el príncipe por el "tu a tu" del plebeyo lo expulsó de palacio. Perdidos los favores reales los acreedores vislumbraron la oportunidad de recobrar sus deudad sin enfrentarse al heredero. En 1814, Brummel lo perdió definitivamente todo, y para arruinarse aún más consiguió dinero a tipos altísimos. Ante la persecución de los banqueros londinenses, escapó a Francia.
La huida de Londres se realiza al más clásico estilo Brummel. El día que decidió escaparse fue a comer al mejor restaurante de Londres, se paseó por toda la ciudad, acudió al club social a cenar y disfrutó en la Opera para después montar en su propio carruaje alcanzar los acantilados de Dover y alquilar un barco que lo transportó a Calais.
Francia era el paraíso de los arruinados y Calais se convirtió en su residencia hasta prácticamente el final de sus días. A pesar del provincianismo de Calais, Brummel sigue demostrando su clase y su elegancia. Alquila un apartamento a un librero llamado Leleux y lo redecora a su gusto. Allí vivió un tiempo de los préstamos que sonsacaba a algunos ingleses que visitaban Francia. Se levantaba a las nueve y continuaba con la costumbre de necesitar dos horas para vestirse. Salía a pasear como si estuviera en Londres y se hacía servir una opípara cena. Nuevamente se iba hundiendo en un piélago de deudas. Uno de sus antiguos amigos consiguió que se le nombrase cónsul de Inglaterra en Caen. Aunque sus ingresos eran modestos continuó con el mismo estilo de vida que antes. Los acreedores volvieron a surgir cuando fue destituido del cargo. No podía comprarse ropa y un sastre de Caen, movido por la compasión, le arreglaba los vestidos que le quedaban. Parecía el ultimo peldaño de desgracias que podía ocurrirle, pero en Mayo de 1835 fue detenido por deudas y conducido a la cárcel. El duque de Beaufort y Lord Alvenley se enteraron en Londres del suceso y patrocinaron una suscripción para que recuperase la libertad.
Brummel perdió la salud mental y acabó en la calle pidiendo limosna. En los últimos días de su vida los termina en el Asilo Bon Sauveur, un hospital para enfermos mentales sin recursos. El 29 de Marzo de 1840, fallece Brummel siendo enterrado en el cementerio protestante de Caen.


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